
El objetivo de esta etapa es liberar las partículas valiosas de plata y antimonio de la roca estéril (ganga).
Trituración: Las chancadoras reducen el tamaño de los bloques de mineral grueso a fragmentos menores a una pulgada.
Molienda: El mineral pasa a molinos de bolas o barras junto con agua, transformándose en una pulpa fina (similar al lodo). El tamaño de partícula debe ser microscópico para que los reactivos químicos puedan actuar eficazmente en la siguiente etapa.

Aquí ocurre la magia de la separación. La pulpa se introduce en celdas de flotación donde se añaden reactivos químicos específicos:
Colectores: Vuelven "hidrofóbicos" (repelentes al agua) solo a los minerales de interés. En el caso del antimonio (usualmente como estibnita, Sb2S3), se usan xantatos.
Depresores: Químicos que "duermen" a los minerales que no queremos flotar en ese momento (como el hierro o el arsénico).

La espuma recolectada contiene un alto porcentaje de agua. Para poder comercializar y transportar el mineral, es necesario secarlo.
Espesadores: Grandes tanques circulares donde el concentrado se asienta por gravedad, eliminando gran parte del agua por la parte superior.
Filtros: Someten la pulpa concentrada a presión o vacío para extraer la humedad restante, entregando un producto final con consistencia de tierra seca.

De las tuberías de la planta no sale metal puro, sino concentrados:
Concentrado de Antimonio: Un polvo gris plomizo de alta ley listo para ser enviado a fundiciones donde se convertirá en trióxido de antimonio o antimonio metálico.
Concentrado de Plata-Plomo: Un producto rico en metales preciosos que posteriormente pasará por procesos de pirometalurgia (fundición) o hidrometalurgia (lixiviación) para separar finalmente el lingote de plata pura (Ag).